BLOG

11-07-19 · 0 comentarios

La importancia de las ecografías en el embarazo.

Sin dudas desde su aparición, la ecografía se ha vuelto la protagonista del control del periodo de gestación.
Gracias a este estudio se puede recopilar mucha información respecto al estado y desarrollo intrauterino del bebé.
Para los médicos es un estudio de suma importancia, y para los papás, representa una conexión emocional muy intensa, ya que se puede ver y oír al bebé.
La ecografía consiste en una técnica no invasiva que permite, a través de ondas de ultrasonido, ver imágenes de órganos y estructuras dentro del cuerpo, y en el caso de las embarazadas, examinar el feto dentro del útero materno.
Permite, entre otras cosas, detectar malformaciones, evaluar el desarrollo anatómico del feto, su crecimiento, su posición, calcular su edad gestacional, oír sus latidos, observar el estado de la placenta, del líquido amniótico, estimar el peso del bebé y detectar anomalías o patologías del embarazo.
Se suelen realizar tres ecografías de rutina a lo largo del embarazo. Una en cada trimestre. En ocasiones también se realiza una en las primeras semanas de gestación, que suele ser vaginal, para confirmar el embarazo. Hasta aproximadamente la 8va semana se realizan de esta forma para tener un diagnóstico precoz del feto y poder registrar sus latidos.

Las otras son abdominales. Es posible que si llevas tu embarazo por la medicina privada te realicen una ecografía en cada control mensual para observar como se va desarrollando el embarazo.

La primera ecografía

Muchas veces, la primera ecografía será la de la confirmación del embarazo en las primeras semanas de gestación. Se mide el tamaño del feto, se observa la cantidad de embriones y el sitio de implantación del embrión para descartar un posible embarazo ectópico.

Sino, la primera seguramente se realizará en la semana 12 de gestación. Permite determinar si hay uno, dos o más embriones, conocer la posición en el útero, escuchar los latidos cardíacos y medir al feto para determinar si se ajusta al tiempo real de gestación.

También se realiza la medición del pliegue nucal, el marcador ecográfico precoz más sensible y específico de sospecha de Trismomía 21 o Síndrome de Down.

La segunda ecografía

La segunda exploración por ultrasonido se realiza en la semana 20 de gestación. Permite confirmar que el crecimiento fetal es correcto, valorar el latido cardíaco, los movimientos del feto, su morfología y observar sus órganos internos.

Se comprueba, aunque no con un 100 por ciento de fiabilidad, si el existe alguna malformación por lo que suele ser una exploración más exhaustiva y detallada. También se controla el nivel de líquido amniótico, el funcionamiento de la placenta y del cordón umbilical.

Es muy probable que en esta ecografía se pueda conocer el sexo del bebé, siempre que su posición lo permita.

La tercera ecografía

La tercera ecografía se suele realizar entre la semana 33 y 35 de gestación. Es ya la útima ecografía antes del nacimiento del bebé, por lo que sirve principalmente para obtener información acerca de cómo se desarrollará el parto.

Además de valorar el estado del feto, su crecimiento, los latidos cardíacos y los movimientos, sirve también para conocer su posición dentro del útero:si ya está boca abajo, si está encajado en la pelvis, si no lo está, si está de nalgas, etc.

Como el bebé ha crecido bastante a estas alturas, en la ecografía se pueden ver sólo partes de su cuerpo.

Ecografía Doppler

No es una ecografía de rutina, pero en algunos casos se suele realizar una ecografía con técnica doppler. Se utiliza para medir y evaluar el flujo de sangre que circula a través de las arterias y de las cavidades y válvulas del corazón del bebé.

Se puede ver el flujo de sangre en color, permitiendo detectar de forma precoz cualquier anomalía relacionada con el caudal circulatorio y el funcionamiento del corazón.

También permite evaluar si la circulación sanguínea del cordón umbilical es la adecuada.

Está indicada para controlar los embarazos en los que la madre presenta hipertensión, diabetes, problemas en la placenta o el cordón umbilical, retardo en el crecimiento, sufrimiento fetal, o malformaciones cardíacas del bebé.

Ecografía 4D

La ecografía 4D (o 3D más movimiento en tiempo real) es un tipo de estudio que no suplanta la ecografía tradicional, sino que la complementa.

Desde el punto de vista de detección de anomalías fetales, puede ser más valiosa para detectar por ejemplo problemas de la piel o deformidades como el labio leporino o la fisura palatina.

No deja de ser una prueba de diagnóstico prenatal, pero es trascendente más que nada desde el punto de vista emocional, ya que permite a los padres conocer la carita de su bebé. Las imágenes son bastante nítidas pero no es una foto, sólo permite hacernos una idea de sus rasgos.

Las ecografías 4D pueden realizarse en cualquier momento del embarazo aunque las mejores imágenes se obtienen entre las semanas 24 y 30 pues las condiciones son las más adecuadas. La proporción de líquido amniótico y el tamaño intermedio del bebé permiten visualizarlo mejor.

Fuente: Portal BEBESYMAS